La grasa es el resultado de ingerir más calorías de las que nuestro cuerpo utiliza y necesita para llevar a cabo las actividades diarias. Ese exceso de calorías tiende a acumularse en zonas especialmente difíciles de controlar y por tanto de eliminar. En este sentido, la genética de cada uno juega un papel muy importante así como el hecho de ser hombre o mujer. Los hombres tienen una mayor tendencia a acumular grasa en la zona abdominal, mientras que las mujeres tienden a acumularla en caderas y cartucheras.
Aunque tampoco debemos obsesionarnos con conseguir un abdomen totalmente plano, es cierto que tener excesiva grasa en esta zona, además de no resultar estético se asocia a mayor riesgo de síndrome metabólico (obesidad, hipertensión arterial y resistencia a la insulina) y mayor riesgo cardiovascular.
Dejando a un lado las causas genéticas antes mencionadas, existen otro tipo de causas que provocan y agravan la acumulación de grasa en la zona visceral:
Falta de ejercicio
La ausencia de actividad física es sinónimo de ralentización del metabolismo y por lo tanto que el gasto calórico sea menor. Es necesario mantener un peso ideal para que esa antiestética grasa no aparezca. Además, la grasa abdominal no es solamente un problema estético, sino también un problema que perjudica de forma seria a la salud.
Alimentación inadecuada
Como ya hemos hablado antes, un exceso de calorías ingeridas se traducirá en un acumulo de grasa, por tanto es necesario brindarle a nuestro cuerpo las calorías requeridas en función a nuestro peso, edad y actividad física.
Hormonas
Existen ciertas hormonas que pueden provocar una mayor predisposición a acumular grasa en la zona abdominal. Entre estas destacan principalmente, la hormona del crecimiento, la hormona luteinizante y la leptina.
Alcohol
Las calorías aportadas por el alcohol son las llamadas “calorías vacías”, las cuales tienen una mayor tendencia a acumularse en el abdomen. Un estudio publicado en European Journal of Clinical Nutrition, declara que un excesivo consumo de alcohol es un agente altamente predisponente (50%) a generar grasa visceral. Además tener un consumo excesivo de alcohol provoca daños en el hígado con alteraciones del metabolismo en general y de las grasas especialmente.
Estrés
El estrés se relaciona directamente con la liberación de distintas hormonas entre ellas la adrenalina y cortisol. El aumento del cortisol en sangre favorece la creación de grasa provocando un aumento de esta en la zona abdominal.
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